lunes, febrero 21, 2011

Lo imposible sucede


No tengo mucho tiempo para ponerme ahora a escribir, así que os deja la sinopsis de un libro que leí hace ya unos meses.
Susan George Sus crisis, nuestras soluciones
Las lúcidas reflexiones que vierte Susan George en este libro contienen toda la rabia de la
razón desoída. Susan George nos presenta el mundo como un complejo sistema carcelario
donde “nosotros” vivimos rodeados de muros, distintos niveles de muros, vigilados por unos
carceleros implacables, pero poco imaginativos.
Dice Susan George: “El derrumbe de la economía de casino y de las finanzas mundiales,
pobreza y desigualdad creciente desde hace treinta años, la lucha cotidiana de millones de
personas para acceder al agua y a la alimentación, calentamiento del clima con desastrosas
consecuencias. Todas estas crisis proceden de las mismas políticas neoliberales establecidas
por los mismos actores; a pesar de que se agravan mutuamente, ninguna es una fatalidad.
Podríamos gozar de un mundo limpio, verde, rico y justo, donde todos y todas
pudiéramos vivir dignamente. A su lógica, debemos oponer la nuestra. No es tan complicado
si comenzamos por invertir los términos.
Podemos llamar a esta crisis, crisis del sistema, de civilización, de globalización, de valores
humanos, o utilizar algún otro término universal, omniabarcador; la cuestión es que nos ha
encarcelado mental y físicamente y que hemos de liberarnos. La clase dominante que dirige
la cárcel en la que estamos aún quiere ‘todo para ellos y nada para los demás’, pero
desde la época de Adam Smith ‘los demás’, mediante su propia lucha, han aprendido a leer,
escribir y pensar de forma crítica. La fuga misma depende de cada uno de nosotros, y de todos en conjunto.
Para funcionar con eficacia, los miembros de la clase dominante necesitan el Estado y su
maquinaria, que moldean a su antojo para satisfacer sus necesidades. Esto es lo que han
hecho con un éxito clamoroso desde mediados de la década de 1970 para eliminar toda
regulación que pudiera entorpecer el objetivo de conseguirlo ‘todo para ellos’.
Así, lograron que los ciudadanos, o sea los votantes, apoyaran sus planes. También se
gastaron más de mil millones de dólares —pecata minuta para ellos- sólo en los Estados
Unidos para dar forma y difundir su ideología, con lo que convencieron a grandes mayorías de
que todo lo que hacían era beneficioso, de que llevaban nuestros intereses en el corazón y de
que su orden tenía los mejores propósitos en el mejor de los mundos posibles.
Como he hecho otras veces, abusaré de la muy sobada primera persona del plural, ‘nosotros’,
porque creo que ‘nosotros’ —la gente buena, honesta, ‘corriente’ que me encuentro
continuamente— tenemos los números (y, por tanto, también los votos) de nuestro lado.
Poseemos imaginación, ideas y propuestas racionales así como un buen caudal de
conocimientos y destrezas, es decir, sabemos qué hay que hacer y cómo. Pertenecemos a una
gran variedad de organizaciones formales e informales que luchan por el cambio en diversas
instituciones, en diversos ámbitos. Desde el punto de vista colectivo, incluso tenemos dinero.
Tras más de dos años de crisis, cumbres internacionales y centenares de reuniones entre
reguladores, banqueros y politicos la vida sigue igual y la reforma del sistema financiero
internacional ni siquiera se ha iniciado. Se ha rescatado a los bancos a costa de la sociedad
que sufre sus embates. Ante ello urge que nos posicionemos y exijamos medidas
urgentes”. Susan George propone soluciones a esta coyuntura de crisis múltiples: económica,
medioambiental y social.

1 comentario:

Harris Castillo dijo...

Pues no tiene mala pinta no. Me gusta ese paralelismo que hace con la cárcel. LA verdad es que esta que no nos ha llegado a nosotros el recorte de medidas sociales no nos hemos enterado de lo que, por lo visto, lleva haciéndose años en otros países. Ojala espabilen los Estados del Bienestar y no se dejen llevar por la corriente del libre mercado.